Hace un par de semanas sucedió un acontecimiento bochornoso para todos los cadistas, medio terreno de juego se quedaba a oscuras debido a la imposibilidad de encender los focos situados en los fondos.
Esto fue provocado por la obra de construcción de la nueva grada de tribuna. Pero al margen de la vergüenza de que un club centenario no tenga certeza del funcionamiento de sus focos, la grada decidió sacar partido a esa extraña situación y aprovechar para echar unas risas.Mientras que nos tomábamos a cachondeo la poca previsión de nuestro club, se me vino a la mente el recuerdo de aquellas temporadas en las que los aficionados cadistas, a veces mas y a veces menos, íbamos al estadio con ganas de pasarlo bien independientemente de lo que nuestro equipo hiciera y cada domingo era una fiesta en Carranza. Por supuesto que el resultado no nos daba igual, pero este no era impedimento para pasar un buen domingo, aunque sí era aliciente para pasar un mejor domingo.
Personalmente, me gustaría que esta afición volviera a recuperar ese espíritu y esa idiosincrasia que la caracterizaba y que nos hizo ser la envidia del resto de aficiones. Recuerdo lo larga que se hacía la semana mientras esperaba la llegada del domingo. Recuerdo ese fondo norte repleto de gente desde una hora y media antes del comienzo del partido, animando incansablemente desde el calentamiento hasta el pitido final. Recuerdo ese fondo norte vacío pero con ganas de cachondeo en un partido malísimo de 2ªB en el que un señor decidió deleitar a la grada con una serie de chistes. Recuerdo esas pelotas hinchables de Nivea (que nadie sabe de dónde salen pero todos tenemos una en casa) que daban vueltas y vueltas alrededor del estadio hasta que algún patoso la introducía en el foso o la echaba a la calle.
En definitiva, muchos recuerdos que reviví en ese momento en el que la grada sacaba los móviles para “iluminar” el terreno de juego mientras cantaba cumpleaños feliz.
Ojala algún día la afición cadista recupere esa manera de vivir el fútbol que tan peculiar la hacía. Será mucho mejor asistir cada dos semanas al estadio de buen humor que con ganas de abuchear (ya sea al equipo, al entrenador, a la directiva…).
¿Por qué no recuperarla ya?
¡SIEMPRE CÁDIZ!
Salú!
No hay comentarios:
Publicar un comentario