el pasado fin de semana, Cádiz (capital europea del paro) conmemoraba el bicentenario de la ya más que trillada constitución de 1812, conocida popularmente bajo el pseudónimo de “La Pepa”. Todo despilfarro de dinero público era escaso para la celebración de tan esperada efeméride, y es que no todos los días se cumplen 200 años. 
Mucho hemos oído sobre este tema, en especial desde nuestro excelentísimo ayuntamiento, al cual, en ningún momento, se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de obtener beneficio político de tan magnífica celebración. Pero, de todo lo que hemos oído sobre ella, ¿qué hay de verdad? Por poner un ejemplo, nos dicen que es la primera constitución democrática, pero nos ocultan que solo fue votada por la alta burguesía, es decir, alrededor del 6% de la población. También nos cuentan que se trataba de una constitución cuyo fin era la igualdad entre los ciudadanos, pero nos ocultan que desposeyó a los campesinos de las tierras comunales. Estos son solo algunos ejemplos, pero daría para mucho más.Claro está, que a los políticos poco les importa lo que haya de verdad mientras saquen rédito del asunto, y mucho menos les importa el gasto que suponga a las arcas públicas aunque su propio partido este recortando en servicios básicos coetáneamente. Así que, nuestra queridísima alcaldesa planificó una gran fiesta en la que, la alta burguesía sería la gran participe mientras que la masa aborregada los vitorearían mientras disfrutan del circo que les han montado. Anda, sí al final sí que se parece esto en algo a la Constitución de 1812.
Esa alta burguesía se reunió en el Oratorio de San Felipe con ese señor que el dictador fascista Francisco Franco designó como sucesor y que mantiene a su familia con los impuestos del resto de ciudadanos. Por supuesto, para recibir a tan altísima eminencia, era totalmente necesaria una remodelación de más de dos años del ya citado oratorio, además de una presencia policial durante toda una semana por las calles gaditanas nunca vista hasta ahora, con grandes furgones antidisturbios traídos desde la capital del Estado, helicópteros y gran cantidad de miembros de las fuerzas de represión patrullando a diario.
¿Realmente era necesario tanto gasto público para disfrute de unos pocos en la celebración de algo que, en teoría, promovía la igualdad entre personas? ¿No suena algo incongruente e hipócrita? Quizás sea porque esa igualdad no fue real hace 200 años así como no lo es ahora. Quizás sea porque supone un gran baño de masas para el Partido Popular. Quizás se trate además de una estrategia más de alienación del proletariado venida desde la clase política.
Sinceramente, los gaditanos han vuelto a dar una vez más muestras de aborregamiento y de querer solo circo, aunque ni siquiera tengas pan.
Salú!