Buenas a todos y a todas.
me encontraba en el tren de regreso de la universidad a casa leyendo el nº 1795 de"El jueves" y me pareció que la sección "La guinda" recogía una explicación bastante sencillita e interesante sobre las causas de la crisis, así que decidí copiar en mi blog dicha sección tal y como viene en la revista.

Todos sabemos que vivimos en un
sistema capitalista en el que los mercados y el dinero son los que mandan. ¿pero sabemos bien
cómo se crea ese dinero? ¿sabemos de dónde sale?
No, no nos referimos al dinero de su nómina, sino al dinero en general en el pasado. La
reserva fraccionaria era una práctica considerada
apropiación indebida. Hoy en día, en la primavera del capitalismo, es un privilegio que ponen en práctica
bancos de todo el mundo. Un privilegio que les permite jugar con el dinero
como quien juega con canicas. Su eliminación es un tema tabú durante cualquier cualquier reforma del sistema económico internacional.
Para que comprendan cómo funciona este maravilloso y lucrativo privilegio, vamos a ver un ejemplo práctico.
José Carlos, panadero de profesión, acaba de ganar los
1000 euritos de su primer sueldo. como ya es mayor y tiene una nómina, decide llevarla a su banco. Él se compromete a mantener allí su sueldo
durante 1 año, y a cambio, el banco le regala
un juego de cacerolas monísimo.
Lo que José Carlos no sabe es que el banco tiene la obligación de conservar como
dinero disponible entre el
0% y el 2% del total. El resto de la pasta, gracias a la reserva fraccionaria, puede prestársela a
Felicia, que lleva desde los doce años queriendo ponerse unas tetas como las de
Leticia Sabater.
Si la cosa parase ahí, estaría bien. Pero es que de esos 998 euros que aparecen en la cuenta de Felicia, tu banco amigo mantiene el 2%, y presta los 978 euros restantes a
Jacinto, que necesita cambiar la puerta de su garaje.
Este sistema de préstamos
puede seguir hasta que que no quede dinero para fraccionar. Eso significa que, de los 1000 euros de la nómina de José Carlos,
el banco ha generado unos 50.000, y eso sin contar los
interesesde cada préstamo creado.
José Carlos, el panadero, ha descubierto que esta práctica es
un chollazo,y quiere subirse al carro aplicandolo a su negocio.
Pero José Carlos no puede hacer eso
porque es delito. Y sería más grave aún si la barra de pan que tiene ni siquiera fuese suya ¿no suena ridículo que sea legal vender la misma cosa a muchísimas personas?
Esta práctica convierte a nuestra economía en un sistema basado en la
deuda. En un país en el que el sistema financiero se sustenta en lo que la gente ha prometido pagar, el dinero que se maneja es
hinchable.
Con sólo dos préstamos, ya tenemos una deuda de -974 euros. Y se harán muchos más. ¿Durante cuánto tiempo es sostenible esa situación? El banco se forra, y el país tiene cada vez más deudas. No es dificil imaginar cómo acaba esta historia.
Y eso nos lleva a la siguiente pregunta: si dos o más personas son propietarias del mismo dinero, ¿qué pasa con las
obligaciones contractuales de los bancos? ¿cómo han logrado reflejar esta situación de manera que sea 100% legal?
Lo suqe significa todo esto es que la banca privada
se basta y se sobra para controlar la creación del dinero y quedarse con los intereses de ese capital nacido de la nada. Nuestro gobierno no tiene nada que ver a la hora de engendrar dinero, ni la Merkel, ni el Obama. Sólo tu
banco amigo, que ha hecho suyo algo que, se supone, debería ser de bien común.
Este dinero hinchable, creado por el banco,
no está respaldado por oro, casas o piedras preciosas. Está sustentado por la palabra de gente como Jacinto, que
ha prometido que pagará el crédito de las puertas de su garaje.
Como esa riqueza no está
basada en nada, la única manera de soportar el endeudamiento de la sociedad es crear más y más dinero de la nada, formándose una bola de mierda cada vez más grande.
Y cuando algo sale mal (como las hipotecas basura de EE.UU.), la bola de mierda
estalla, y se finge que nadie sabía que el dinero era de mentira.
Estas crisis recurrentes suelen golpear cada 15 o 20 años, así que cuando un gobierno dice que era
imposible de prever, lo mejor que puedes hacer es coger una foto de su máximo dirigente y
limpiarte el ojete con ella.
Porque ese mismo dirigente correrá con los
fondos públicos a dar dinero a la
banca privada para ayudarla a salir de la crisis. Es como si ante una matanza, en lugar de ayudar a las víctimas, las indemnizaciones y la ayuda psicológica fuesen para el asesino.
Así, tenemos, por un lado, que
los bancos siguen obteniendo beneficios y recibem dinero del Estado para aliviar los efectos de la crisis que ellos mismos han provocado. Por el otro, Jacinto ha perdido su trabajo, pero el Estado no le da un duro para ayudarle a pagar su crédito.
Y José Carlos, que tiene suerte de mantener aún su trabajo, se ha comprado un pisito y ha pedido
una hipoteca.
Como trabaja en una pequeña empresa en plena crisis, le pone cada noche dos velitas a San Antonio de Padua para que no cierre la panadería. Porque, si se queda en el paro, no podrá pagar la hipoteca y perderá el piso, la dignidad, la perilla y hasta ese gorrete tan majo.
Porque este señor
es banquero, y se mea en la gente como José Carlos, Felicia o Jacinto. Le da igual si tienen casa, si tienen trabajo o si se mueren de hambre. Y como las leyes le protegen,
no dudará en joderles la vida si un día no pueden pagar los préstamos que les ha concedido usando
NUESTRO DINERO.
Salú!