Buenas a todos y a todas,
una vez más, la “democracia” española ha demostrado lo que tiene de democracia, o mejor dicho lo que NO tiene de democracia. Algo básico en un estado democrático es la libertad de expresión (algo que la Constitución Española reconoce), pero esta libertad de expresión para ser tenida en cuenta debe ser real en la práctica y no simplemente algo escrito en un papel. Además, la libertad de expresión debe permitir expresarse libremente (valga la redundancia) a cualquier persona, sea cual sea la ideología que profese, aunque ésta vaya en contra de los intereses del propio estado y siempre y cuando respete los Derechos Humanos.
una vez más, la “democracia” española ha demostrado lo que tiene de democracia, o mejor dicho lo que NO tiene de democracia. Algo básico en un estado democrático es la libertad de expresión (algo que la Constitución Española reconoce), pero esta libertad de expresión para ser tenida en cuenta debe ser real en la práctica y no simplemente algo escrito en un papel. Además, la libertad de expresión debe permitir expresarse libremente (valga la redundancia) a cualquier persona, sea cual sea la ideología que profese, aunque ésta vaya en contra de los intereses del propio estado y siempre y cuando respete los Derechos Humanos.
Queda claro que en una democracia real sería ridículo que a una persona se le multara simplemente por expresar una opinión. Esto no ocurre en el Estado español, en el que 17 personas han sido multadas literalmente por decir “puta España”, “militares asesinos” y por gritar mientras sonaba el himno español (himno de dictadura fascista al que solo han quitado la letra).Esto que cuento sucedió el pasado 2 de enero en Granada, día en que la extrema derecha española celebra el día de la toma de Granado por los reyes católicos. Cómo cada año, Granada se llenó de fascistas, de banderas preconstitucionales y de gritos racistas y xenófobos. Pero este año hubo una diferencia, un nutrido grupo de andaluces de conciencia hicieron también su aparición ese mismo día por Granada, enturbiando los actos que el Estado español utiliza para crear sentimiento españolista a expensas de conmemorar una fecha marcada por la exclusión interracial y religiosa (algo de lo que nadie debería estar orgulloso). Este hecho molesto al Estado herencia de la extrema derecha en el que nos hayamos inmersos y, como respuesta, decidió sancionar con multas de entre 300 y 600€ a dichos andaluces de conciencia.
Personalmente creo que hubiera sido más acertado sancionar los gritos racistas que se llevan oyendo en Granada desde que esta fiesta se celebra (allá por 1936, que casualidad), ya que estos gritos están atacando directamente a los Derechos Humanos, algo que debe ser inadmisible independientemente de ideología, cultura…
Este hecho me hace pensar que ocurriría si este caso se diera en otro país como Cuba o Venezuela. Me parece evidente que los medios de comunicación burgueses tacharían a sendos países de dictaduras y posicionarían a la opinión pública del Estado en contra de esta medida. En cambio, esto ha sucedido en su amada patria y, por lo tanto, mejor que nadie se entere.
Salú!
Salú!