la libertad de expresión es un derecho fundamental que viene recogido en el artículo 20 de la vigente Constitución Española. Dicho artículo, en su primer apartado dice que “se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción…”.
Hace unos días, quedo demostrado que este derecho en realidad es papel mojado. El hecho al que me refiero es el que aconteció cuando un grupo de activistas pro-Sáhara (entre los que se encontraba el actor Willy Toledo) presentes en el congreso de los diputados comenzó a gritar consignas como “El Sáhara no se rinde”, “¡Libertad!”, “España atiende, el Sáhara no se vende”, “Sáhara libre” o “Cuánta hipocresía”.Esto ocurrió mientras se procedía a una votación mediante la cual se pedía al gobierno que se mostrara contrario a la situación de violencia en el Sáhara.
Ante esta situación el presidente de la Cámara, José Bono, ordenó a la seguridad del Congreso detener a los activistas, tomar sus nombres y entregarlos a la comisaría del congreso “por sí estuviesen cometido alguna falta o delito”.
Tras varias horas en el calabozo, los activistas fueron puestos en libertad, aunque se les imputa un delito establecido en el artículo 497 de Código Penal, acusados de perturbar el gravemente el orden de la cámara sin ser miembros de la misma, por lo que se enfrentan a una posible condena de entre 6 meses y un año de prisión.
Está claro que perturbaron el discurso normal del Congreso, pero no de una manera grave. Entraría dentro de la cordura expulsarlos para poder seguir con la votación que se estaba llevando a cabo, pero me parece desmesurado retenerlos en un calabozo y mucho más el hecho de que tengan que enfrentarse a la condena de prisión.
Esto es una clara violación del derecho de libertad de expresión. Los medios de manipulación del Estado español pondrían el grito en el cielo si esto ocurriera en otro país, especialmente si éste otro país fuese Cuba o Venezuela. Me los imagino afirmando la falta de libertad provocada por el dictador Chaves existente en el país sudamericano.
Ciertamente, este hecho totalmente deplorable es propio de sistemas dictatoriales más que de sistemas democráticos o liberales, pero a haberse realizado en un Estado capitalista y, sobre todo, en el Estado que los medios defienden, se observan los acontecimientos desde una hipócrita doble moral.
En resumen, cada vez sale más a flote la dictadura del capital camuflada de democracia en la que vivimos.
¡LIBERTAS PARA EL PUEBLO SAHARAUI! ¡LIBERTAD PARA LOS ACTIVISTAS!
Salú!
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