Buenas a todos y a todas,
en estos tiempos que corren de
crisis, recesiones económicas y desempleo, estamos más que acostumbrados a oír
la palabra “recortes”. Una palabra que básicamente significa que la clase
obrera va a pagar la deuda de la burguesía mediante la pérdida de derechos
sociales que años de lucha habían logrado.
Cuando hablamos de estos derechos,
es importante recalcar que se trata de eso mismo, es decir, de derechos. En
ningún caso se trata de favores que la patronal hace a sus trabajadores, como
desde ciertos sectores del panorama político nos quieren hacer creer. Un ejemplo de esto, sería la famosa paga de
navidad que este año dejaran de recibir los empleados públicos. Nos dicen que
nadie tiene que recibir remuneración extra por realizar su trabajo, lo cual es
totalmente aceptable, pero omiten que la paga extra es el dinero obtenido del llamado
prorrateo, es decir, dinero que descuentan de la nómina mensual con el objetivo
de ingresarlo en épocas en las que interesa que haya dinero con el que consumir
(verano y navidad).
Continuando el tema de los
recortes, esta semana ha salido un dato que es el que me lleva a escribir estas
líneas: la subida de tasas universitarias provocan que haya un 10% menos de
alumnos matriculados que el curso anterior, es decir, 150.000 hijos de obreros
que no podrán permitirse el “lujo” de realizar estudios superiores.
Una vez más, el gobierno del cambio
nos hace retroceder en el tiempo, regresando a aquellos años en los que la
universidad era solo para ricos. Esto, no pasará desapercibido como un simple
dato, sino que creará una enorme repercusión en la estructura social.
En primer lugar, la imposibilidad
de acceder a la universidad al grueso de hijos de familias proletarias
producirá un efecto de reproducción social, es decir, los hijos de obreros
serán obreros y los hijos de familias con poder adquisitivo tendrán un acceso
mucho más cómodo y sencillo a unos estudios que les permitan llevar una buena
calidad de vida y obtener unos empleos en mejores condiciones y de mayor
remuneración.
En segundo lugar, se reducirá
drásticamente el número de personas procedentes de los estratos más bajos de la
sociedad en posesión de un nivel de estudios y conocimientos que permita la
creación de teoría y pensamiento, así como se eliminará gran parte de la
capacidad crítica de éstos. De esta manera, conseguirán un pueblo inculto y fácil
de engañar y de guiar hacia el camino que interese a los que mandan, y todos
sabemos quienes mandan.
Por si quedara alguna duda de las
intenciones de este gobierno, y aquí concluyo, la cultura ha experimentado una
subida de IVA del 13%. Lo que reafirma la idea de aculturizar a las clases
bajas y dejar el conocimiento solo para
unos pocos privilegiados.
Después de este claro ataque de la
burguesía al proletariado, ¿alguien sigue dudando de la existencia de la lucha
de clases?
“Ni paz
entre las clases, ni guerra entre los pueblos”
Salú!
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