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viernes, 7 de septiembre de 2012

La cultura debe ser todos


Buenas a todos y a todas,
en estos tiempos que corren de crisis, recesiones económicas y desempleo, estamos más que acostumbrados a oír la palabra “recortes”. Una palabra que básicamente significa que la clase obrera va a pagar la deuda de la burguesía mediante la pérdida de derechos sociales que años de lucha habían logrado.
Cuando hablamos de estos derechos, es importante recalcar que se trata de eso mismo, es decir, de derechos. En ningún caso se trata de favores que la patronal hace a sus trabajadores, como desde ciertos sectores del panorama político nos quieren hacer creer.  Un ejemplo de esto, sería la famosa paga de navidad que este año dejaran de recibir los empleados públicos. Nos dicen que nadie tiene que recibir remuneración extra por realizar su trabajo, lo cual es totalmente aceptable, pero omiten que la paga extra es el dinero obtenido del llamado prorrateo, es decir, dinero que descuentan de la nómina mensual con el objetivo de ingresarlo en épocas en las que interesa que haya dinero con el que consumir (verano y navidad).
Continuando el tema de los recortes, esta semana ha salido un dato que es el que me lleva a escribir estas líneas: la subida de tasas universitarias provocan que haya un 10% menos de alumnos matriculados que el curso anterior, es decir, 150.000 hijos de obreros que no podrán permitirse el “lujo” de realizar estudios superiores.
Una vez más, el gobierno del cambio nos hace retroceder en el tiempo, regresando a aquellos años en los que la universidad era solo para ricos. Esto, no pasará desapercibido como un simple dato, sino que creará una enorme repercusión en la estructura social.
En primer lugar, la imposibilidad de acceder a la universidad al grueso de hijos de familias proletarias producirá un efecto de reproducción social, es decir, los hijos de obreros serán obreros y los hijos de familias con poder adquisitivo tendrán un acceso mucho más cómodo y sencillo a unos estudios que les permitan llevar una buena calidad de vida y obtener unos empleos en mejores condiciones y de mayor remuneración.
En segundo lugar, se reducirá drásticamente el número de personas procedentes de los estratos más bajos de la sociedad en posesión de un nivel de estudios y conocimientos que permita la creación de teoría y pensamiento, así como se eliminará gran parte de la capacidad crítica de éstos. De esta manera, conseguirán un pueblo inculto y fácil de engañar y de guiar hacia el camino que interese a los que mandan, y todos sabemos quienes mandan.
Por si quedara alguna duda de las intenciones de este gobierno, y aquí concluyo, la cultura ha experimentado una subida de IVA del 13%. Lo que reafirma la idea de aculturizar a las clases bajas  y dejar el conocimiento solo para unos pocos privilegiados.
Después de este claro ataque de la burguesía al proletariado, ¿alguien sigue dudando de la existencia de la lucha de clases?
“Ni paz entre las clases, ni guerra entre los pueblos”
Salú!

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